Sobre mí

“Sos un desastre” dicen mis amigas a la salida del cine, con cara de querer matarme.

“Sos un desastre” dicen mis hermanos cuando me comunico por mensajitos de twitter porque no tengo celular (de nuevo).

“Sos un desastre” me digo sola, cuando me veo en el baño de la facultad y descubro que me puse la remera más manchada, vieja y rota que tengo.

En mi casa cada vez que hay olor a quemado o “deja de andar”  algún electrodoméstico, me culpan a mí.

Me estresa que intenten maquillarme.

No puedo terminar una serie.

Mi sentido de orientación es prácticamente nulo y puedo perderme yendo a mi casa.

Hablo con tono de voz alto y sin fijarme quién está atrás, lo que me ha traído no pocos problemas.

Los celulares me odian y se empeñan en perderme.

Comer y mancharme es una constante en mí, y no parece que mis 18 años hayan hecho nada para remediarlo.

Amo amo amo vestir como indigente y requiere toda mi fuerza de voluntad dedicar una porción de mi valioso tiempo en elegir ropa decente para la ocasión, según el clima, la moda y las convenciones sociales.

Si estoy cómoda en un lugar/situación, inconscientemente me descalzo.

Tengo tanta coordinación y reflejos que si me tirás una pelota, o me golpeás o salgo corriendo. Atraparla nunca. Y del equilibro, ni hablemos. Que si salgo con plataformas es muy probable que me tropiece con mis propios pies.

Nadie quiere sentarse al lado mío en el cine porque soy incapaz de estar callada tanto tiempo.

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Me ponen nerviosa las formalidades, los protocolos, los livings que parecen salidos de revistas de diseño y los nenes que los visten como si estuvieran por desfilar en televisión. Siento que no es mi lugar. Que voy a romper algo. Que yo también, como los nenes, estoy hecha para otra cosa. Salir corriendo, caerme, mancharme cuando como. Perderme, inventar cuentos, romper la ropa, bailar descalza. Hacer comentarios en las películas, cantar gritando, llorar con ruido.

Pero una vez, alguien tratando de describirme me dijo algo distinto.

“Es eso. Sos un desastre que funciona bien. Un desastre no desastroso.”

Y no me acuerdo si me reí, me hice la de no entender, cambié de tema, o si todo junto. Pero me gustó y lo guardé en el cajoncito de cosas que uso para tratar de explicarme.

También pensé que sería un buen nombre para un blog.

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5 comentarios en “Sobre mí

  1. Me encanta leerte, te conozco recién por mi hija Guadalupe ( 25 ). Si no me confundí con tu edad intuyo un don que debes seguir bien explotanto para tu placer y el de muchos. Felicitaciones de un papá sesentón

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    1. te lei por intermedio de mi hermano q te publico… me cague de risa con tu descripcion…
      ahora lo q seguro sobresale de vos…es tu cerebro corazon…segui usandolo y segui siendo asi…natural espontanea. arriba !!!!!

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  2. que cosas bonitas escribís, me haces pensar, me haces reír, me dan ganas de darte un abrazo y ni siquiera te conozco, el mundo necesite mas gente que escriba lo que piensa, no dejes nunca de hacerlo

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