apuntes sobre la ternura

  • Hay un momento de la vida en que te das cuenta que todos deberíamos hacer terapia. Todos, posta. Eso que es “para locos” o “personas con muchos problemas”. Quizá porque todos amontonamos polvo debajo de la alfombra y nadie puede presumir verdadera cordura.
  • De chiquitos los grandes parecían tan… tan ¿qué? Tan… enteros. Eso, parecían enteros. Parecía que sabían lo que hacían. Que tenían todo bajo control. Yo les creí. No sé, hacían rascacielos, podían curar el hipo y escribir libros importantes. ¿Cómo iba a adivinar que iban por la vida muertos de miedo?
  • A ratos la fragilidad humana me abruma. Me parece sencillamente increíble que no se nos vayan cayendo pedazos por ahí. Después pienso que igual sí, pero de otra forma.
  • Creo que los que entienden esto abrazan un ratito de más. ¿Viste cuando estás por desarmar el abrazo automáticamente y la otra persona lo mantiene? Como diciendo “ni idea qué onda vos, qué pasó en tu día, si tenés papás divorciados, sos hijo único o demás traumas infantiles, pero seguro necesitabas esto porque existir a veces es demasiado”.
  • Antes de darme cuenta que era una cuestión del género humano en sí, creía que mi entorno tenía la particularidad de albergar mucha gente rota. Los miraba y pensaba “¿cuáles son las chances de que se crucen en mi camino tantas personas con cicatrices? No es posible”. Entonces desarrollé una teoría de la atracción. A lo mejor, la rota era yo.
  • Necesidad de aprobación. Las palabras que nadie te dijo en tu infancia. Desórdenes alimenticios. Miedo a que te juzguen. Bullying. Miedo a quedar solo. Falta de figura paterna. Abuso sexual. Miedo a que te quieran. Ansiedad. Auto boicot. Mandatos familiares y sociales. Miedo a fracasar. Envidia. Auto flagelación. Problemas económicos. Miedo a envejecer. Violencia. Necesidad de destacar. Pensamientos suicidas. Miedo a ser feliz.
  • A veces creo que las acciones de pura decencia como sonreír en la calle o pagarle a un desconocido el boleto del colectivo son un acto de justicia. Nos lo debemos. No estamos en esto solos.
  • Dato curioso pero de alguna manera relevante: Argentina es el país con más psicólogos per cápita del mundo. Antes hubiera pensado que eso complicaba la salida laboral. Ahora pienso que qué suerte porque así como vamos a que nos revisen los dientes, podríamos ir a que nos ayuden a entender mejor nuestra historia, aprender a manejar emociones y relaciones, ser un poquito más felices. Prevenir antes de curar como quien cree que la salud mental también es calidad de vida.
  • Hay un momento de la vida en que te das cuenta que todos deberíamos hacer terapia. Desde ese momento, abrazás más largo.

Esto no llega a ser un texto. Son algo así como apuntes. Intenté volverlo más conectado y coherente pero me gustaba así. Torpe, desdibujado, sin terminar de decir lo que quiere. Un texto roto, como metáfora de algo que en este momento no se me ocurre.

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