lo intolerable de la intolerancia

Sé que lo querés. Que te enorgullece tu colegio. Se siente en tus letras, en tu indignación. Me parece bien. El sentido de pertenencia es algo muy importante, que toda institución debería fomentar. Pero que eso no te ciegue.

Entiendo que te duela. Es como si hablaran mal de alguien que querés. Entiendo que no te acuerdes. Que no quieras acordarte. El cariño juega en contra a la hora de registrar los defectos. Pero no fue una profesora, no fue una vez, es sistemático. El colegio es homofóbico. Siempre lo fue.

Capaz que estando ahí no te resulta para tanto. Qué exagerados. Capaz que te acostumbraste. Pero parece que otros no. Que a otros les dolió y todavía les duele que les hayan enseñado durante tantos años que su amigo, tía, primo, vecino homosexual era un enfermo. Porque uno no “tiene gay”, es gay. Es parte de su identidad, de lo que te hace ser vos. Imaginate un segundo tener 13 años y que te digan en la cara “vas en contra de la naturaleza”.

Dicen que el audio está cortado. En el de 5 minutos, que también circula, se menciona la misericordia. Y menos mal. Porque eso sí es un pilar cristiano. Pero, ¿realmente una cosa quita la otra? Si te hubieran dicho “sos un enfermo, vas en contra de la naturaleza, pero tranqui Dios te perdona por eso”… ¿eso lo arreglaba todo? Me parece que no.

Dicen también que fue grabado con malas intenciones. Bueno, supongo que eso es una postura frente al ser humano. Yo no creo, por ejemplo, que los que postean defendiendo al colegio lo hagan con mala intención, justificando la homofobia. Creo que sinceramente se sienten dolidos. Así como tampoco creo que se grabara con mala intención. Creo que atrás de eso también puede haber personas dolidas. Me gustan los adolescentes. Confío en ellos. Por eso estudio lo que estudio. Me parece mucho más sano dar el beneficio de la duda y aprovechar la oportunidad para hacer un autoexamen. Pensar qué no se les está dando a los chicos, qué pasó para que les nazca hacer lo que hicieron.

¿Qué hace que adolescentes graben y se expresen en las redes sociales? ¿Cómo estamos puertas adentro con el diálogo y el debate? Algunos dirán que sí, que lo hay. Yo solo quiero decir desde mi experiencia que dos monólogos no dan como resultado un debate. Que cada uno diga su opinión no significa que estemos dialogando. Tampoco es diálogo decir “acá las cosas son así”. Si alumnos intentan plantear otras miradas y cualquier docente o autoridad solo repite como disco rayado un discurso, eso no cuenta como debate.

Dicen que es un colegio religioso, que al que no le gusta puede irse. Justamente! Es un colegio religioso. ¿No vino Jesús y les dijo a los fariseos que dejen de darle tanta bolilla a sus leyes arcaicas y empiecen a amar? La postura de la Iglesia frente a la homosexualidad no es un dogma de fe. Puede debatirse, puede llegar a cambiar. Sobre todo si se toma como guía el mandamiento principal: amarás a tu prójimo como a ti mismo. Los colegios religiosos son los primeros que deberían generar atracción y no rechazo.

Entiendo que te duela. Sentir el colegio que querés en boca de todos. Pero es que no fue una vez, no es una profesora, es un problema institucional. Yo también estaba ahí. La homosexualidad nunca fue planteada como algo aceptable. Egresados y alumnos cuentan de charlas en las que la compararon con el cáncer. Fotocopias que explicaban cómo curarla. Actos escolares donde se rompió al frente de primaria y secundaria un afiche de la campaña del VIH donde dos chicos se daban un beso. Otras materias, otros profesores, otros textos y clases donde se dio el mismo mensaje: es algo anormal e inaceptable.

No demonizo a las personas. No es mi estilo. Tampoco quiero demonizar la institución. Creo que hay muy buenas personas. Que te enseñan lo que creen que es mejor para vos. Erran de buena fe. Pero negar que es una institución homofóbica sería faltar a la verdad. Y la homofobia no es una opinión más. Es discriminación. Por eso no se puede permitir. Por eso hay leyes que te protegen frente a eso.

Capaz que para vos no pesa tanto. Pero es real. Hace daño. Duele.

Homofobia es que “puto” sea insulto. Que un nene muera de miedo de que le parezca lindo otro nene. Que tus papás se enteren y dejen de hablarte. Que haya campos de concentración para homosexuales en Rusia. Que te hagan bullying por “afeminado”. Que se te alejen amigos porque creen que es contagioso. Que tengas que verte con la persona que te gusta a escondidas. Que tengas que irte de la provincia para decirlo. Para expresarte. Para ser vos.

Homofobia es tener 13 años y que en clase te digan en la cara “hay algo mal en vos”. Sos un error. Una falla. Un enfermo.

Hoy me dijeron: “si alguien era gay y se sentía mal, podía irse. Nadie debería quedarse donde se sienta incómodo.” Me gusta pensar que es al revés. Los lugares no deberían ser incómodos para nadie.

Te dolió que se hable mal del colegio que querés. Es válido. Pero por favor, no te olvides de todos los homosexuales que les dolió crecer en un colegio como el Pablo Apóstol.

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