Para mi amigo de Hufflepuff

Ir los dos en el auto cantando un tema de los Beatles mientras te leo un chiste de Harry Potter que acabo de encontrar en twitter, me parece una linda postal o algo así de nosotros siendo. Son como esos mini ratitos en que parece que nos parecemos. Como que en ese momento no me acuerdo que la mitad del tiempo uno de los dos quiere matar al otro.

Me desespera que no modules, que no digas lo que pensás, que no se entienda lo que decís. Me desespera tu indecisión, que te de tan igual algunas cosas, que muchas veces haya que empujarte para que te muevas. Que seas fría y calculadoramente racional cuando lo que se necesitaba en el contexto era una respuesta empática o un sinsentido.

A vos te desespera que mi time line sea un lío porque sigo “demasiada” gente (cómo se puede seguir demasiada gente, es twitter, por favor), que mi cuarto explote de ropa y polvo y cosas, que mi biblioteca no esté organizada por género y autor. Que sea demasiado emocional, que grite, que llore, que tome de más. Y entras a mi cuarto y ves mi vida y te querés arrancar los ojos y yo me río y te saco rápido antes de que pretendas empezar a ordenar algo.

Nos llevamos muy bien para ser dos personas que en realidad no se bancan.

Y acá voy a volver a escribir algo que recién borré por obvio, pero acabo de decidir que no es tan obvio: me encanta que seamos amigos.

Creo que por un año o dos (teníamos… ¿qué? ¿14, 15?) todas nuestras charlas, sin falta, empezaron con un: “Y… ¿qué estás leyendo?” Que, como el tiempo ha podido probar, no es para nada una mala forma de comenzar. Vale para conversaciones y amistades.

Otra cosa que quería aprovechar para decir es que (a pesar de mi bullying constante hacia tu persona) no te creas que no sé. No te creas que no sé que sos un vago súper inteligente y con el triple de cultura general que yo. No te creas que no sé que aunque a veces no los sepas expresar o no los quieras compartir, llevas mil mundos adentro. Mundos de una riqueza increíble.

No te creas que no sé por qué tocas bajito la guitarra en público pero si estás sólo en un cuarto se te escucha cantar hasta el patio. La soledad tiene que ser motor cuando se carga con tanto universo adentro. Lo aprendí de verte escaparte del grupo en medio de un Raco para estar un rato con vos y tu alma. Porque a puertas cerradas sos invencible.

No te creas que no sé que así, callado y tranquilo, nunca te dejas de ocupar de las personas que te importan.

Cuando se trata de querer, hacés más que hablar. Y eso está perfecto. No conozco a nadie que te gane en ser leal a tus amigos. El mundo necesita mucho gente como vos, que sencillamente esté al pie del cañón. Sin armar alboroto. Sin pedir nada a cambio. No te creas que no lo valoramos.

El otro día una amiga me preguntó cómo hacía para salir viviendo tan lejos. Ella también vive lejos, le da miedo subirse a un taxi pero le embola joder a sus papás. Me costó un segundo entender la pregunta. Le conté de vos. Claro, qué pelotuda. No todos tienen un Pato. Mirá que tener un amigo varón que viva cerca, tenga auto y le dé igual no tomar. Mirá que tener un amigo que te guarde el celular y las llaves, te busque y te deje en tu casa. Un amigo que te abra la puerta cuando vas tambaleando y no encontrás la cerradura. Alguien que siempre se asegure de que llegues sana y salva. Claro, qué pelotuda. A veces me olvido que no es normal. Que sólo a mi me tocan estos amigos que son la combinación bendita entre chófer y angelito de la guarda.

Después de escribir lo anterior me imaginé la boludez más grande pero vos dejame que tengo sueño. No lo anterior del chófer sino lo anterior de lo anterior. Lo de que el mundo necesita gente como vos. Bueno, imaginate un mundo lleno de Patos. HECHO POR Patos.  (repito que deliro del sueño y tengo que terminar esta carta así que vos hace un esfuerzo por ver la intención detrás del ejemplo pedorro)

Qué decía? Ah sí sí lo del mundo. Ponele que hubiera habido un evento apocalíptico, el que más te guste, una batalla mágica tremenda o un asteroide. Por alguna coyuntura particular totalmente razonable e históricamente propicia sólo sobreviven magos de Hufflepuff. Digo históricamente propicia porque si tengo que elegir quien levante la humanidad de las cenizas, por favor que sean los de Hufflepuff. Te imaginás? si los que empezaran el mundo de cero fueran pacientes, trabajadores, honestos… Si pensaran más en colaborar que en competir y  valoraran a sus amigos por sobre todas las cosas… Capaz que esa vez hasta nos sale bien.

Si alguien tiene que empezar la humanidad desde cero, por favor que sean como vos.

Ya sé que el test dice que sos Gryffindor y no tengo nada en contra de los Gryffindor, pero el test no lleva tres años sentándose en el banco de atrás y yendo a merendar a tu casa. Así que mejor creeme a mí y comprate un pin, una bufanda o algo de tu casa verdadera y llevalo con mucho orgullo. Me niego rotundamente a que “es buen pibe” sea un cumplido de consuelo. Como si cualquiera se animara a ir a contramano en este montón de mierda.

Porque hay que tener huevos para mantenerse firme en un mundo que se empeña en torcer todo. En convencerte de que para que te tomen en serio y conseguir lo que querés, hay que ser un poco forro. Te vas a vivir cruzando gente que confunda bueno con boludo, convencida de que es más viva que vos o tiene las cosas más claras. Y no. Creeme que no.

Mandame siempre siempre vídeos, notas, links de cosas raras e interesantes, aunque te clave el visto, porque a veces estoy aburrida y busco en nuestra conversación y encuentro un montón y me entretengo (aunque después me olvide de decirte que las vi).

Prometo por los siglos de los siglos tratar de llevarme bien con tus novias y también decirte qué opino de verdad. Vos hacé lo mismo.

En realidad, ahora que lo escribo, creo que importa muy poco que nos llevemos mal. Demasiado tarde. Porque ya es eso de ser familia. Y también es eso de que cuando uno crece necesita cada vez más a las personas que saben quién eras a los 16 años. Voy a necesitar que estés ahí para recordármelo.

Un abrazo transoceánico hermano

 
P.D.: me acabo de dar cuenta que yo estoy re emocionada escribiendo esto y vos me vas a contestar un renglón con suerte porque ser Pato. Me estoy preparando psicológicamente para no odiarte cuando pase.

P.P.D.: espero que esto compense una quinta parte de la nafta que te debo

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2 comentarios en “Para mi amigo de Hufflepuff

  1. Qué hermosa carta, estoy lagrimeando… soy un poco (bastante) como tu amigo Pato y necesito urgente una amiga/o como vos… tienen suerte los dos de tenerse. Lo del abrazo transoceánico me toco el corazón, porque dos de las personas que más me hicieron sentir amistad están ahora y definitivamente al otro lado del atlántico. Decirles que las necesito demasiado es una muestra de debilidad para personas como yo. Ir a Europa a probar suerte y conocer más de ese tipo de gente, es de los mayores conflictos que tengo en mi vida, por qué no? y por qué si? Somos muy débiles y tiernos aunque nos hagamos los fuertes…

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