¿Cómo se te ocurre ser persona?

¿Saben que nació un sobrinito? Y a ustedes qué les importa pero. El papá juega al rugby y un tío comenta en el grupo de la familia: “Salió lindo y pintón el chango…..desastre va a hacer con las nenas de hockey .. Jajaja”

En algún lugar hay un bebé con horas de vida al que ya le pronosticaron hacerse todas las minas de hockey. Eran así, pienso. Así de dulces eran todos los vagos que hoy dan asco cuando hablan de mujeres. Mujeres, minitas, nenas de hockey. Que a veces no tienen nombre (porque cómo te vas a acordar el nombre de todas) pero número sí. 32 en Bariloche, dicen orgullosos. Porque cómo no van a estar orgullosos de que con un chape furioso y un manoseo apurado, una minita anónima les reafirme un poquito la masculinidad.

Y pensar que eran así. Tan chiquitos. Que respiraban con tanta paz.

Miro al bebé. Ya usa ropita azul. Qué horror si llegaba a ser otro color. Lo miro y no quiero. No quiero que le de vergüenza abrazar a sus amigos varones, decirle que están lindos. Lindos. No facheros. No quiero que a los 6 años le hagan guardarse un llanto porque mirá que sos marica, no? No quiero que le de vergüenza decir que algo le da miedo, que no puede, que necesita un abrazo. Porque mirá que sos puto, no? No quiero que le de vergüenza no tener ganas de cogerse a alguien. Porque cómo no te vas a hacer esa minita, si está regalada. ¿Cómo se te va a ocurrir que podés querer elegir?

¿Cómo se te va a ocurrir que sos persona (además de varón)?

Toda nuestra idea de masculinidad configurada por un miedo. Miedo a que te llamen, a que te piensen, a que te sientas… puto. 

Facu duerme. No sabe. No se imagina la cantidad de etiquetas y consignas a cumplir que le esperan por tener pito. Por nacer varón. No tiene idea de la carga gigante que se esconde detrás de la ropita azul.

“Facundo” si es varón, “Paula” si es mujer, habían dicho los papás. Paula tendría ropita rosa, pienso.

Me imagino a Paula durmiendo. A ella no le hubieran traído al sanatorio una pelota, sino un peluche o una muñeca. Paula tampoco sabe. Es tan chiquita. Cómo va a saber que le van a regalar cocinitas y bebotes en vez de juegos de química. Duerme tranquila. No se imagina lo fuerte que le va a latir el corazón cada vez que vuelva sola a su casa de noche. Que le van a tocar el culo en su primera fiesta. Y le van a decir que es normal. Es tan chiquita, mirala. Todavía no le desespera ser flaca. Todavía no hubo revista ni programa de televisión que le diga que a las feas no las quiere nadie. No sabe que va a ayudar a levantar la mesa los domingos mientras sus primos varones siguen sentados.   

IMG-20170307-WA0023

¿Y qué habría comentado mi tío? ¿“Salió linda la nena, desastre va a hacer con los nenes de rugby”? No, de ninguna manera. Quizá que los nenes de rugby se van a pelear por ella. Pero ella nunca jamás salir a buscarlos. Mirá si sale puta la nena. Porque hay nenas bien y nenas mal. Las nenas mal son putas. La que le comenta la foto sobre lo buenísimo que está, la que lo invita a salir, la que tiene ganas de chapar. Qué puta. Y medí con regla los centímetros de piel a mostrar para que no piensen que “te lo estás buscando”. 

Pienso a Paula durmiendo y no quiero. No quiero que le de vergüenza hacer deportes. No quiero que le digan machona por correr más rápido. O mandona por saber ser líder. No quiero que le digan cómo tiene que vestirse y hablar para merecer respeto. O que ingeniería “no es una carrera para mujeres”. No quiero que le de vergüenza pedir el aumento que se merece. No quiero que le de vergüenza tener ganas de coger con alguien. Porque mirá que sos regalada, ¿no? No te respetás. ¿Cómo se te ocurre que podés querer elegir? 

¿Cómo se te va a ocurrir que sos persona (además de mujer)?

Toda nuestra idea de femineidad configurada por un miedo. Miedo a que te llamen, a que te piensen, a que te sientas… puta. 

Porque todos saben que a las putas les pasan cosas malas. Porque se lo merecen. 

Paula duerme. No sabe. No se imagina la cantidad de etiquetas y consignas a cumplir que le esperan por no tener pito. Por nacer mujer. No tiene idea de la carga gigante que se esconde detrás de la ropita rosa.

Y mientras ellos duermen, yo pienso. Que quizá y sólo quizá, los Facundos del mundo no necesitarían tocar culos en fiestas o gritar guasadas en la calle… Quizá no necesitarían competir, coger por deporte, coleccionar minitas como trofeos… si no tuvieran tanto miedo de sentirse y que los vean putos. 

Ya sé que me van a decir. Que el hombre es así, que las hormonas, que no somos iguales. Y es verdad. Yo sé que existe la testosterona. Pero también sé que existen los tíos que ya le anuncian a un bebé hacer desastre con las nenas de hockey. El otro día leí un tuit que decía: “Ya no sé si tengo ganas de coger todo el tiempo o si me educaron para creer que tengo que tener ganas de coger todo el tiempo.” Deberíamos preguntarnos más… ¿dónde termina lo biológico y empieza lo cultural?

IMG-20170307-WA0024

Porque el mito del machito hipererotizado incapaz de controlar sus impulsos nos hace daño. A vos y a mí. A Paula y a Facundo. Y del otro lado del espejo se encuentra el mito de la damisela inmaculada en peligro. 

Quizá y sólo quizá si el hombre no se percibiera a sí mismo como un animalito que no controla su deseo, si no viera al cuerpo femenino descubierto como una consigna obligatoria… la mujer podría (al fin) elegir cómo vestirse. Porque no tendría miedo. Ya sé que me van a decir. La modestia es una virtud femenina, ¿no? 

Madre de Paula diciendo: Una señorita no se viste así. 

Pero la modestia impuesta, ¿también es virtud? Porque si Paula con 34 grados tiene que parar a pensar si puede salir con short sin que le griten o la sigan, ¿de qué manera eso la hace más femenina? ¿A eso le llamamos amor a la intimidad, la pureza y el decoro? Que se tape la que quiera, porque quiere. No por miedo a la violencia. Que se muestre la que quiera, porque quiere. Porque así lo elige libremente. Porque la cantidad de ropa no da ni quita derechos. No es consentimiento, no es permiso.

IMG-20170307-WA0025

Porque la cantidad de ropa no es (aunque así parezca) un mandato obligatorio para Facundo. “Si ve piel, toque aquí.” Como si no pudiera elegir. (Ja! mirá que sos puto, no?) Como si fuera más machito hormonal que persona. 

Me los imagino durmiendo y pienso. Quizá y sólo quizá más Paulas en el mundo podrían tomar la iniciativa, mandar un mensaje, invitar a salir… Quizá podrían ponerse en pedo tranquilas (y! qué esperaba que pase?), decir malas palabras (qué feo que queda), pedir un ascenso en el trabajo (qué habrá hecho para conseguirlo?)… si no tuvieran tanto miedo de sentirse y que las vean putas. Casi como si pudieran elegir. Como si fueran más persona que princesita delicada en apuros. Casi como si fueran libres. 

Pero no, todos sabemos que no. Que si Facu se anima a llorar y Paula se anima a mandarle un mensaje al chico lindo del boliche, tendríamos un mundo lleno de putos y putas y eso no puede pasar. No podemos permitir que él se reconozca un ser humano con sentimientos y ella un ser humano con poder de decisión. Qué locura. Qué horror ese mundo feminista. 

Mirá si encima lo hacen juntos. Si se desatan de a dos, si comparten autitos y muñecas, invitan y son invitados, eligen cuándo y con quién coger. Mirá si construyen juntos un mundo donde no haya más damiselas inmaculadas ni machitos animalitos. Donde haya un montón de personas libres, de esas que no entran en cajitas.

IMG-20170307-WA0026

Facu y Paula están durmiendo. Mirá si nos apuramos. Mirá si rompemos de a poquito los miedos y las etiquetas, hasta que un día los bebés usen ropa de cualquier color.

Sh!

Rápido, que ya se despiertan. Mirá si nos apuramos. 

Mirá si los desatamos a tiempo.

IMG-20170307-WA0027

Anuncios

5 comentarios en “¿Cómo se te ocurre ser persona?

  1. A ese “me gusta” le falta un “mucho”.

    Me ha encantado, profundo, emotivo, vibrante y, por sobre todo REAL. Así, con mayúsculas. Mostrando que las victimas de ese machismo virulento no son sólo las niñas, sino todo el jodido mundo. Todos las victimas de aquellos que se les olvida que lo único que nos hace iguales son nuestras diferencias… y ser seres humanos.

    Nada más, sólo Gracias.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s